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Los vecinos de la masía de El Bon Pastor

«Ahora, cuando pasemos por delante del Mas del Bon Pastor, sabremos que allí viven unos chicos con ilusión y ganas de tener un futuro mejor para cuando se incorporen, como adultos, a la sociedad que los acoge»

Con ocasión de la Fiesta Mayor de Palau-Sacosta de Girona, desde la Asociación de vecinos del barrio han entrevistado a Marc Cornellà, director del CRAE Abeona (proyecto educativo de Fundación Resilis). En esta conversación con Silvia Valverde, Marc explica que la masía del Bon Pastor acoge actualmente este centro residencial para jóvenes menores de edad con un equipo de educadores que hacen posible el día a día del centro. ¿Quiénes son los vecinos del caserío del Buen Pastor? No os perdáis esta entrevista que sirve para abrir el proyecto educativo a la comunidad en la que debe crecer.

 

Entrevista con Marc Cornellà, director del CRAE Abeona


 

Educador social convencido, Marc es nacido en Girona en el año 1979, ha sido muchos años vecino del barrio, donde todavía conserva fuerzas amistades y donde ha vuelto recientemente.

 


Si tenemos presente el complejo Santa Clotilde- Bon Pastor, en todos estos años es fácilmente reconocible. Por fuera, quiero decir. Pero por dentro ha cambiado. Ya no acoge una familia, cuando menos una familia convencional… ¿Cuál es el uso actual de esta casa?

Pues la masía tiene una función eminentemente social de vital importancia, sobre todo para los jóvenes que acoge… Es lo que técnicamente se conoce como un CRAE. Somos un CRAE nuevo de reciente apertura pero ubicado en un espacio donde ya existía uno. Cuando la Congregación del Buen Pastor decidió dejar de gestionar el CRAE Bon Pastor en junio de 2017, la Fundación Privada Resilis asumió la gestión de las plazas del centro, subrogando a todo el personal. Entre octubre y noviembre del mismo año, y siguiendo los criterios y recomendaciones de la ACTIC, este servicio se dividió en dos servicios más pequeños ubicados en el mismo municipio, abandonando las antiguas instalaciones hasta nuestra llegada.

 

¿Y qué quieren decir estas siglas?

CRAE: Centro Residencial de Acción Educativa. Los profesionales que trabajamos día a día con los jóvenes que viven en los centros, solemos explicar la acogida residencial como una medida de protección para los niños y adolescentes que, desafortunadamente, no pueden estar con su familia.

Este es el sentido de que existan tanto familias de acogida como centros como el que dirijo: son un espacio de vida para ellos, y vida es convivencia y acompañamiento.

«Vida es tener satisfechas de una manera adecuada las necesidades básicas. Y no hablo sólo de un techo y un plato en la mesa».

 

¿Los hacéis de familia?

Nunca podemos suplir el papel de una familia. El CRAE trabaja de manera complementaria a ésta, en su día a día, pensando siempre en el regreso a su núcleo familiar, siempre que sea posible, claro. Trabajamos para mejorar las carencias de la familia sin ninguna intención de sustituirla, al contrario, de fortalecerla. Contamos con la familia para que participe de la educación que se le da desde el CRAE, en la medida en que puedan participar. No hacemos el papel de un hogar familiar; pero sí procuramos que todas las cosas buenas que el vínculo social puede aportar a un joven no les falten.

«Desde nuestro trabajo como educadores sociales trabajamos para que la protección que se les ofrece hoy pueda convertirse, en un futuro no muy lejano, en su desarrollo como personas adultas».

 

¿Y cómo se les protege?

Se protege cubriendo las necesidades básicas y sobre todo se protege educando. Todas estas cosas esenciales que normalmente les vendrían enteramente de un entorno familiar y social, la red que tenemos y que nos ayuda a desarrollarnos, procuramos coserlas desde el centro. Hablar con vosotros ahora, explicar desde esta entrevista quiénes somos y qué hacemos en el barrio que acoge, al mismo tiempo, nuestro centro es parte también de su educación y de nuestros objetivos. Y es que formar parte de una comunidad, respetarla, conocerla, incluirse en ella, es un parto importante de su formación como personas que un día dejarán el CRAE y ofrecerán su grano de arena a la sociedad en la que viven, como hacemos todos, dijo.

Este es el sentido de que existan tanto familias de acogida como centros como el que dirijo: son un espacio de vida para ellos, y vida es convivencia y acompañamiento.

 

¿Y a cuántos jóvenes atendí?

El CRAE Abeona tiene el encargo de atender y acoger a 17 jóvenes de 12 a 18 años bajo la tutela de la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA). Desde que el CRAE Abeona se abrió a finales de noviembre de 2017, han vivido 17 jóvenes, repartidos en dos unidades vivenciales. Ya desde sus inicios se estructuró como un servicio especializado en la atención a jóvenes adolescentes. Las 17 plazas, se destinaron a la franja de 15 a 18 años.

 

Jóvenes de origen marroquí, oye?

Principalmente, sí. Cabe decir que una de las peculiaridades del servicio es el hecho de que éste se ha especializado en la atención a jóvenes migrados, principalmente de origen marroquí, como ves. La idea de promover unidades convivenciales más pequeñas y más familiares, responde al hecho de poder hacer del CRAE un espacio donde los jóvenes adquiera un alto grado de autonomía a la vez que proyecta una imagen de menos institución. La elección del nombre del CRAE ha acabado resultando premonitorio.

 

¿Abeona?

Abeona es una decenas muy antigua de la mitología romana encargada de proteger a todo aquel que emprendía un viaje y también a los niños cuando se iban por primera vez solos de casa, sin el cobijo de sus padres, Abeona se aseguraba de brindarles seguridad.

Todos los jóvenes que atendemos han iniciado este viaje, lejos de los suyos, arriesgando muchas veces la vida para conseguir oportunidades de futuro que a sus países se les niega, y es nuestra tarea acompañarlos en este viaje.

 


 

Ahora, cuando pasemos por delante del Mas Bon Pastor, sabremos que allí viven unos chicos con ilusión y ganas de tener un futuro mejor para cuando se incorporen, como adultos, a la sociedad que los acoge.

Muchas gracias Marc por tu colaboración.

Silvia Valverde